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Noticias de ayer

"Las mujeres quieren ir muy deprisa"

Noticia hallada en la revista Estampa del 26 de septiembre de 1931.
Fuente: Hemeroteca Digital de la BNE.

Si no lo viéramos no lo podríamos creer, ese endemoniado artilugio, que es conocido con el nombre de motocicleta, está mereciendo la predilección de las mujeres.

En lugar de preferir el auto lujoso y cómodo, verdadero estuche para una belleza premiada o no, la compañera de nuestros días se lanza al estrépito del escape libre, al trepidar constante y al peligro de la velocidad.

Dos mujeres montadas en una moto, con un perro. Ambas llevan gorros de la época y miran a la cámara riendo. Llevan cacerolas, cosas para un picnic, palos para jugar al polo...
¡Qué alegre excursión! Se ven las cestas de las meriendas, las cacerolas, los mazos para jugar al polo. Se adivina un día feliz, de risas y de expansión frente a la naturaleza.

Y nos parece bien, muy bien; no oponemos ni la más pequeña objeción a esta alegría de su espíritu, a esta carrera que empieza después de tantos siglos de quietud, de bordar un cañamazo, de tejer calcetas, de confeccionar cándidos platos de arroz con leche.

Nos parece admirable; ¡pero sin motocicleta! Sin ese endemoniado artilugio trepidante, detonante, y, sobre todo, terror del pobre peatón.

Un grupo de hombres y mujeres que miran a la cámara riendo, montados y montadas en sus motocicletas en un entorno natural, que parece ser un bosque.
Ante todo, son mujeres. Antes que deportistas, son divinamente coquetas y ya van buscando la trampa, en la que el conductor quedará preso con sólo una bendición. (Fotos Keystone, Reportajes y Orrios.)
Un grupo de mujeres con cascos y gabardinas caminan riendo por la calle. Ha llovido y el suelo está húmedo. Ríen mientras miran a la cámara.
No hay más que verlas. Van al asalto de la “moto” [...] de una guerrilla. Dentro de unos instantes, el mérito será desgarrado por las fuertes ruedas, [...] de bocinazos y de estrépito”.
Se muestra una mujer de la época montada en un sidecar de una motocicleta, con las manos en el manillas.
Hay que conseguir a toda costa destacarse de las demás. Y esta señorita lo consigue cumplidamente, pues que tiene una motocicleta que, para ser al contrario que las otras, se conduce desde el sidecar.