Nº2. La Puerta de Piedra

Relato y maquetación de Jose Alonso, ilustrado por Cinthya Álvarez. Forma parte de su proyecto colaborativo L’Enfer Éditorial.

“Las amenazadoras sombras que proyectaba la tenue luz de la vela, titilante dentro del oxidado candil, hicieron que Lucía bajase la cabeza, mientras avanzaba por el estrecho camino que la llevaba hacia el interior del bosque. Aquella noche de San Juan, todo se veía distinto, y a cada paso le parecía estar entrando en un mundo diferente, irreal.

Haciendo lo posible por no tropezar, con la mano que le quedaba libre, sujetó con fuerza contra su pecho un pequeño hatillo, dentro del cual algo vivo se retorcía incómodo. Pasó por el Llano de la Piedra, donde había una gran roca en forma de altar, en la que decían que hacía cientos de años se realizaban sacrificios a dioses paganos. Un poco más adelante cruzó por La Cubilona, una parte muy estrecha del camino con un precipicio a uno de los lados, donde se contaba que dormía un cuélebre. Vadeó el Río Profundo al llegar a La Riega de la Reina, mientras oía como el agua caía en una poza cercana, en la que según había oído, iban a lavarse las xanas”.

Ilustración para "La Puerta de Piedra". La protagonista, Lucía, se adentra en el bosque con un candil. En otra viñeta, un hombre misterioso trata de hacer un trato con ella que sólo le traerá desgracias...
Ilustración para "La Puerta de Piedra". Elvira, la protagonista, adivina la figura de su hija y de su hermana a lo lejos, y se muestra aterrada.
"Acercó la mano temblorosa a su cara, mientras la luz se hacía cada vez más y más intensa, y cuando estaba a punto de tocarla, María abrió los ojos, la miró y sonrió con dulzura."
La mano de la abuela sosteniendo un hacha ensangrentada, de la que cuelga un crucifijo, mientras se enfrenta a un monstruo de características indescriptibles (es una masa negra de humo y ojos) y sus nietas escapan asustadas.
AÑO I. Precio 15 céntimos. NUM. 2.